sábado, abril 26, 2008

Una laarga Historia

Destilado por: Patodizath en 10:21:00 a. m.

Esta es la historia de cómo empezó mi locura.


Eran vacaciones de invierno en el año de 2002, estaba aburrida en casa de mi abuelita (con la que actualmente vivo) por lo regular a esa edad no pensaba en nada mas que no fueran las salidas y paseos por la ciudad, estaríamos en CD. Victoria por tres semanas y esa era la ultima, después volveríamos a CD. Valles.

Mi día había comenzado con la terrible noticia de que los paseos y salidas habían acabado pues mi tío Miguel (el mitotero) se iría de regreso a su ciudad cargando con mi tía y mi primo.

Eso significaba, cero salidas, cero paseos, cero diversión en lo que restaba de mi estancia ahí.

Pero una luz iluminó a mi madre y nos comunicó que después de despedir a mis tíos, iríamos al cine con los primos sobrevivientes de la devastación demográfica y las huidas a las ciudades que atacaba a la familia.

Después de recibir besos de mi tía y agitar mi mano unos minutos, mi mamá nos dijo: “Bien, pues coman y después nos vamos”

Comimos tan rápido que en quince minutos nos estábamos subiendo al tsuru de mi padre.

No conocía bien la ciudad, sigo sin conocerla, pero el camino al cine quedaría grabado por siempre.

Cuando llegamos, notamos que había mucha gente y mi hermana corrió a formarse a la más corta de las filas mientras nosotros decidíamos la película.

Estaban en cartelera Spiderman, El señor de los Anillos, El Aro, Harry Potter y otras tres películas mexicanas que la verdad no recuerdo el nombre.

No es que no me gusten, es solo que a los doce años no se me antojaba ver esas películas de mi país que hablaban de callejeros y políticos.

En fin, mi prima y mi hermana decidieron que veríamos la del Aro, pero yo, miedosa como era, puse cara de wuacala y les escupí un rotundo NO.

Nos pusimos a discutir y a pelearnos en la fila, ya se imaginaran la cara de mi mamá, cuando le empecé a decir que no quería entrar.

Mi primo es muy inteligente y lo que quieran, pero no deja de ser una saco de testosterona, por eso sugirió que entráramos a ver El Señor de los Anillos, pero claro está que yo estaba al borde del berrinche y les dije que no, otra vez.

Mi hermana y mi prima siguieron con su idea “valiente” de entrar a ver El Aro y mi primo con sus anillos.

Mi madre harta de estar esperando una hora a que nos decidiéramos, dijo que mi prima y mi sister entrarían a ver El Aro y mi primo y yo, entraríamos a ver otra, la que yo escogiera.En realidad mi madre sobornó a mi primo con 100 pesos con tal de que accediera a la película que yo escogiera.

Definitivamente no entraría a ver las películas mexicanas, el cine de mi país no es lo mío.

No entraría a ver Spiderman, por que le estaría dando gusto a mi primo y mi propósito era molestar así que decidí entrar a ver Harry Potter, no había escuchado hablar sobre esa producción, así que no tenía idea de lo que era ni de lo que se trataba.

Había dos funciones, una a las 4:00 y otra a las 8:15 de la noche, era la 1:30 p.m. cuando llegamos, pero la fila era larga y eso de las discusiones nos había llevado dos horas así que eran la 3:30 y apenas estábamos a catorce personas de la taquilla, decidido, entraría a ver Harry Potter.

Cuando por fin tuve mi boleto en las manos esbocé una sonrisa de triunfo y entre a la sala 6 después de recibir instrucciones de que buscaría a mi prima y hermana después de salir, su función era a la misma hora que la mía.

Cuando mi primo me guió hacia los lugares más altos (dijo que eran los mejores) me informó que era un estreno y yo no entendí nada hasta que vi entrar un grupo de niñas con playeras negras y un estampado de un niño de gafas redondas muy guapo, ese era Harry Potter, era un club de fans y yo estaba en la premier de la segunda película de la saga.


Me pasé la película pendiente de cada detalle, desde un elfo doméstico, hasta un basilisco.

Esa película fue la que me inició en mi fanatismo hacia el joven aprendiz de mago.

Entré a esa sala sin saber que era la primera vez que se transmitía esa película en el país.Los lugares eran cotizados y yo estaba ahí sólo por un capricho.

Después de eso, salí convencida de que ese niño de ojos azules era hermoso, Daniel Radcliffe era perfecto.Mi vida quedó marcada con un antes y un después de Harry Potter, ese día comenzó mi nueva vida.


Tal vez algunos piensen que estoy loca o que de plano, estoy trastornada, la verdad pienso que esas historias fantásticas me han ayudado a desarrollarme como escritora.

No había llegado el 2003 y yo ya había devorado del primero hasta el quinto libro.

La biblioteca se convirtió en mi refugio.

No sólo leía a JK. Rowling, también a Herman Raucher, Gabriel García Márquez, Hermann Hesse, Carlos Cuautemoc Sánchez, Mario Vargas Llosa, esos eran sólo algunos de los personajes que me bebía, fueron el fósforo que se acercó a la pólvora que Harry Potter había derramado en mi cabeza.Hasta ahora he leído hasta el sexto libro, y hasta el quinto capitulo del séptimo y ultimo.

La verdad no he querido leer completo el ultimo por que me da algo cada que lo veo.

Me lo regaló mi mejor amiga.

No sé, tal vez quiero esperarme a ver la película, quiero recordar la primera vez que vi una de las películas de la saga.Recordar que llegué a la sala sin saber quien era el joven mago y salí ansiosa de leer.

Quiero rebobinar, no había leído el libro de esa película, tampoco lo haré con la última.

He guardado el libro bajo cuatro forros de papel periódico para evitar que se maltrate y que el tiempo pase por él.

Si cumplo con todo, no lo abriré hasta dentro de dos o tres años, espero seguir viva, si lo logro no duden en que subiré algún escrito diciendo lo que sentí.

Hasta ahora es todo, la fiebre de Harry Potter me afectó como no lo ha hecho nada, y la verdad, no evitaría volver a enfermarme de la Pottermanía en otra vida.


Esta es la historia de cómo empezó mi locura.
 

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