Se reirán de ti si así lo quieres, porque sólo tú puedes hacer que se rían contigo.
Caídas, caídas.He caído muchas veces.
Una de las caídas de las que más me acuerdo fue una ocasión en la secundaria.
Salimos de taller, tocaban dos horas después de receso y para finalizar dos horas de formación cívica y ética (alguien me puede decir para que cuidar un huevo con vestidito rosa) iba yo muy feliz saliendo del taller y como soy algo distraída al bajar de la banqueta hacia el otro piso no me di cuenta de que había un gran espacio entre estos dos.
De lo rápido que iba fui a caer sentada en la banqueta, Blanca Graciela, Marisol, y Yazmín iban conmigo y se quedaron calladas, se rieron lo normal.
Nadie mas que ellas se dio cuenta, íbamos detrás de todo el grupo así que ni se percataron de que caí despatarrada por el suelo.
Pero yo, risueña que soy, solté la carcajada, me dio un ataque de risa y no me levanté hasta como cinco minutos después de eso.
Me paré adolorida de mi estómago por tanto reír, más que de mi trasero y todos comenzaron a reír conmigo.
Eso fue lo bueno, además de atraer un poco la atención de alguien que me interesaba. (Que modos)
Al fin y al cabo caerse no es tan malo.

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