miércoles, diciembre 10, 2008

La Ropa

Destilado por: Patodizath en 5:27:00 a. m.
Estaba a punto de salir de mi casa cuando pasé por uno de los cuartos. El más frío, el más solo, el más desierto. Está repleto de espejos y no pude evitar darle gusto a mi vanidad y dar un par de vueltas frente al espejo evaluando mi apariencia.
Pero, tan pronto como di la tercera vuelta comprendí que lo que estaba haciendo es una soberana idiotez.
Decidí simplemente ser yo y salir a la calle como yo soy.
Accidentada y con un despiste total.
Me quité la falda de satín blanca que traía puesta y la blusa roja de botones y los arrojé lejos donde toda la hipocresía que cargaban no me podía tocar.
Las zapatillas verdaderamente no supe dónde quedaron, mi alaciado se borró con un simple rocío y una liga color verde limón sujetó esos bucles que mi abuela me heredó.
Abrí de par en par el guardarropa y saqué de él la ropa de la verdadera persona que soy.
Ésos espejos me demostraron que de vez en cuándo toda esa basura de la gente “normal” me inunda y me corroe.
Me quité ese rubor del tono No.2 que mi madre insistió en que usara y el rímel exagerado que me había puesto hacía ya casi dos horas, desde que me empecé a “arreglar”.
Pero, ¿Qué es lo que yo iba a arreglar?, si tal como me veía, soy.
Arreglar mi vida es un poco difícil, arreglar mi cabeza lo es aún más, entonces, ¿Mi aspecto es el que tengo que arreglar?
¿Me tengo que conformar con parecer otra para sentir que lo soy?
Verdaderamente eso me pareció lo más hipócrita que he hecho.
Finalmente vacié las cosas que llevaba en la bolsa que había comprado en la boutique más cara de la ciudad y las metí en mi morral.
Sonreí porque ésa simple acción me recordó que lo que cuenta es el interior.
Mi cartera, un brillo humectante, mi celular, un par de pastillas de menta y una pequeña bolsa de terciopelo en la que cargo fotografías de mis amigos, mi familia y de mis mascotas. Todo lo que necesito para sobrevivir está por dentro, no en ninguna otra parte.
Una mirada en los espejos desgraciados que me hicieron llegar tarde, me indican que estoy lista.
Un short café arriba de la rodilla de algodón, una blusa de rayón y poliéster con un estampado de flores moradas y unas balerinas color ostión son mi out fit.
No hay necesidad de aparentar nada, simplemente así soy, la chica que se viste como le venga en gana, la extraña que camina entre la gente con prendas de verano aunque estemos en pleno invierno.
Me colgué el morral azul y salí de la casa con una última mirada a esa mujer en proceso que soy.
Y no me molesté en ruborizarme cuando “alguien”, me dijo:
-Me gusta cómo te ves, y cómo eres-
Simplemente asentí y sonreí, continué caminando.
Y cuando me tomó de la mano y me susurró:
-Me encanta que seas especial, eso es lo que me gusta de ti, lo que me tiene aquí babeando-
Yo simplemente agradecí que ése cuarto frio, el más sólo y más desierto me invitara a pasear entre sus espejos.
 

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