martes, junio 30, 2009

Amanecer, Apogeo y Ocaso de una Amistad...

Destilado por: Patodizath en 4:44:00 a. m. 0 brindis

Nunca había dudado de lo que sentía por él.

Definitivamente nunca lo había hecho, sin embargo ahora, ahí postrada en el pequeño escalón de la escuela, las dudas la carcomían de una manera brutal.

Había comenzado una plática un tanto amena cuando él había llegado, sin esperar siquiera que él respondiera a su invitación.

Él siempre definía el comienzo de su amistad como una intrusión de parte de aquella muchacha de cabellos alborotados y ojos risueños.

Ella ni siquiera le había pedido permiso para ser su amiga, ella ni siquiera se había detenido a pensar que tal vez ése día él quería estar sólo. No había reparado en que deseaba la soledad con todo su ser aquél día. Quería estar sólo y sin embargo ella se propuso acompañarlo.

Había comenzado todo de una forma repentina, sin esperarlo, sin desearlo, pero a pesar de todo, había llegado en el momento más oportuno.

Estaba en el punto de ruptura con su novia, estaba a punto de terminar con ella y necesitaba alguien que lo apoyara. Siempre esperó un amigo, un mejor amigo que lo comprendiera y le diera consejos sobre las mujeres. Pero la encontró a ella, que lo ayudó a resolver sus dudas, que lo ayudó a decidirse. Ella representó desde el principio una decisión.

Desde los primeros días en que lo acompañaba comenzaba a sentir lo corto que se hacía el camino de regreso a casa. Incluso intentaba caminar más despacio para que el tiempo corriera. Buscaba de todas las maneras posibles que su compañía perdurara, pero no se podía y tenían que dejar la conversación pendiente.

Cuando ella le había preguntado a donde se dirigía y él le había contestado ubicando el lugar como un lugar verdaderamente próximo a su destino se sorprendió de lo cercano que estaban éstos.

Desde el primer día había notado que él estaba casi siempre, con el ceño arrugado, esperando alguna de sus ocurrencias para poder reír. Y lo había logrado, para los dos.

Una sonrisa era lo que más deseaban y la encontraron en ambos.

Ella le contaba cosas que a nadie le contaba, él le contaba cosas que jamás diría en público y eso ameritaba la confianza mutua.

Pasó el tiempo y cada vez su relación se hacía más fuerte, era una relación sin malas intenciones, ella lo quería como amigo, como un muy buen amigo y él la apreciaba, como nunca pensó apreciar a una mujer.

Las expectativas que él tenía en una mujer no bajaban de las medidas perfectas, del poco cerebro y de la casi nula percepción del mundo exterior. Las expectativas que ella tenía sobre un hombre vagaban entre los ermitaños y los inadaptados come-libros.

Estaban rompiendo con las expectativas que ambos tenían.

Caminaban diariamente hasta sus destinos, algo inalcanzable que se volvía cercano cuando estaban juntos.

Y fue entonces cuando comenzó el desastre, las dudas y el dolor.

Ella le ayudó en algunas travesuras, lo apoyó para lanzarse al vacío de una relación en pareja mal fundamentada llena de inseguridades pero aferrado a la verdad.

Si él sonreía ella lo hacía también, si él estaba triste ella también. Si ella estaba feliz él se alegraba, si ella estaba triste, él se limitaba a decir que no pasaba nada y a negar un consuelo que ella buscaba a tientas.

Peleas, rompimientos, confusiones, culpa, todo un mar de sentimientos que hacían que la presión aumentara.

Comenzaron a dejar de hablar, simplemente hablaban lo justo y cuando ella lo intentaba él estaba muy ocupado buscando lo que sus expectativas buscaban.

Se olvidó de que tenía decisiones y que la mayor parte de ellas estaba vinculadas a su amga.

Cuando otra ruptura se vino encima ella estuvo dispuesta a ser un paño de lágrimas con tal de que el daño fuera compartido y no sólo un trago para él.

Pero la frialdad comenzó a invadirlo, la ingenuidad estaba abandonándolo y la inocencia estaba escaseando garrafalmente.

Lo que antes había sido su punto de apoyo para salir del agua, era lo que ahora la hundía cada vez más.

Avanzaba sin avanzar, comía sin comer, ¡Hasta adelgazó en éste lapso!

Deseaba poder empezar de cero y rescatar la simpleza de las cosas que tanto le gustaban de aquella relación.

Ahora, si decía una palabra, él se molestaba, si exponía su opinión él gritaba, si pensaba algo diferente, él la reprimía.

Algo estaba cambiando y no podía saber lo que era.

Estaba parada en aquel escalón de la escuela esperando alguna señal de vida de aquella amistad que tanto valoraba, pero nunca llegó.

Una lágrima recorrió su mejilla y no pudo evitar que otras la siguieran. Porque era cierto que lo estaba perdiendo, era cierto que no podía lograr vivir sin él. Porque era parte fundamental en su vida, formaba parte ya de ella.

Era raro verla sin él, así como era raro verlo sin ella.

Pero no había más que hacer, porque no podía hacer nada, simplemente se limitaría a dejar las cosas correr como habían comenzado, porque todo había corrido como había querido.

Era tiempo de dejar volar todo libremente, dejar que las cosas siguieran su propio ritmo, sin presionarlos.

Balanceó su mochila y la dejó caer con un sonido sordo en la banqueta que la sostenía y observó cómo su amigo se alejaba de ella, sin decirle una palabra. Y lo vio correr lejos de ella en sus pensamientos.

Bien sabía que en determinado momento iba a suceder, pero jamás pensó que fuera a ser tan de pronto, sin esperar que el sabor de la amistad siquiera comenzara a distorsionarse un poco.

La amistad que había nacido entre ambos estaba desvaneciéndose de forma alarmante y ella no podía hacer nada más que continuar su camino, aunque su camino fuera lejos de él.

Lo miró pasar frente a su vida sin decir una sola palabra, lo miró y supo que la mitad de sus razones las había guardado en la mochila de él.

________________________



Esto va para CMZR, para que sepa que a mí sí me duele perderlo...

 

Borde Etílico Template by Ipietoon Blogger Template | Gadget Review