lunes, febrero 16, 2009

Amargo Valentín

Destilado por: Patodizath en 2:39:00 p. m. 3 brindis


 

Me dolió demasiado.

Por eso cuando me pidió una segunda oportunidad no se la di.

Por él estaba dispuesta a ir en contra de todos, estaba dispuesta a ir al fin del mundo por él, estaba dispuesta a todo por él.

Pero no supo valorarme.

Y sé que puede sonar un poco extraño, egocéntrico y engreído, pero siento que yo merecía algo más que las sobras de un amor malhecho.

Mientras hablaba me sentía incomoda.

Lo veía de reojo mientras sus labios se movían poniendo explicaciones en el aire que llegaban a mis oídos con algunos motes de tristeza.

“Fui un estúpido” repitió varias veces.

Ya lo sabía.

Me había conformado con seguir mi vida, sin pensar siquiera en volver a caer en su juego, pero él no creía lo mismo.

Tal vez debía decírselo más claramente.

Me incomodaba demasiado el tener que rechazarlo pero era aún más incómodo y doloroso alimentar esa esperanza que yo no le iba a dar.

Había decidido decir que no incluso antes de que lo pidiera.

Era algo así como una condición para vivir.

Si me lo hubiera pedido dos semanas atrás, hubiera aceptado sin pensarlo, pero el dolor había hecho que la herida se hiciera muy honda.

Y esa herida estaba a puno de sanar así que preferí alejarme para no lastimarnos de nuevo.

“Sé bien que yo fui el culpable” dijo repetidamente.

Lo sabía, claro que él tenía la culpa.

Pero también yo la tuve, por no haber luchado por salvar lo nuestro y por quedarme callada ante las cosas que sucedían.

Desde detrás del teclado envío un gran abrazo a ése hombre que removió tantas cosas en mí.

Espero que entienda que lo hago por el bien de los dos.

No quisiera saber que está sufriendo por mí.

Ni quisiera enterarme de que lloró más.

Me sentía pésimo cuando lo dejé en la entrada de la universidad, pero era lo mejor para él. Para mí. Para ambos.

Lo vi llorar y temblé, casi me derrumbo y lo beso.

Por poco y desisto de mi barrera anti-dolor y lo abrazo sin importarme nada. Estuve muy cerca de echar todo a la basura y tomar su cara húmeda de lágrimas y besarlo, como sólo a él he besado. Acariciar su mentón que tanto amé, que tanto amo.

“Perdóname” le dije mientras lo abrazaba.

“Perdóname tú” me respondió.

“Yo no estaba dispuesta a entrar en éste juego”

“Yo no estaba dispuesta a que me lastimaras y eso hiciste”

“Yo no…”

Me di la vuelta y salí casi corriendo de ahí.

Era trece de febrero, estoy segura de que pasó un San Valentín muy amargo, muy triste.

Pero no fue el único, al menos en eso somos iguales. Compañeros de dolor.

Lo dejé ahí, llorando porque le había negado una segunda oportunidad.

Lo dejé ahí antes de que no pudiera resistir.

Lo dejé y una parte de mi vida se quedó con él.

Tan Parecido...

Destilado por: Patodizath en 2:39:00 p. m. 0 brindis


 

Él, el primero que hizo que mi estómago se estrujara…

Él, el primero que me hizo sentirme en una burbuja.

El primero que veía con ojos de doncella en la torre, añorándolo.

Cuando se acercaba, aspiraba con fuerza, para comerme a pulso su aroma

Un aroma de madera, jardín y cítricos que para mí era inconfundible. Demasiado conocido.

Un ritmo al andar que de igual manera era inconfundible.

Palidez, extrema.

Ojos oscuros que resaltaban su palidez.

Flaco, casi hasta los huesos, pálido, casi transparente, extrovertido, casi con locura, demasiado para mí.

Lloré, lo suficiente como para no desearlo de nuevo.

Me alejé los más que pude de él, intentando que la distancia curara el dolor.

Que apaciguara la revolución de sentimientos dolorosos que me acechaban.

Pero la distancia no lo cura todo, incluso cinco años después de lo ocurrido ha hecho mella en mi interior, hasta el punto de verlo en cada hombre pálido y flaco.

Basta con sacudir la cabeza para darme cuenta de que no es él.

Es casi como una tortura que sin lugar a dudas disfruto.

Algunas amigas me han dicho que soy masoquista, y no lo he negado nunca.

Es un dolor que no me gusta pero que disfruto, disfruto de, por lo menos sentir que estoy viva.

Y es un poco patética ésta situación.

Necesitar el dolor para sentirme viva.

Me he encontrado con más personas que me han hecho sentir viva, pero que al final de cuenta sólo son pasajeras.

La última que pasó fue un desastre total.

Primero, miel sobre hojuelas, dulce, cándido, tierno.

Pero al final, siempre descubro a la persona que está detrás de la máscara.

Estaba a punto de superarlo, siempre tardo mucho, pero en ésta ocasión no fue así.

Decidí interponer una barrera que hiciera que no pensara en él, que me hiciera ignorarlo, que me hiciera creer que ya no estaba ahí todo los días.

Pero ahora, hace ese extraño cambio en su cabello y se parece tanto al primero.

Son tan iguales y yo no lo había notado, ni un poco.

Mejor me giro en el asiento y decido comenzar a hablar con un amigo a mi lado, es más reconfortante ignorar su parecido que aceptarlo.

Mejor sigo hablando con mi amigo y dejo que me envuelva en su charla.

Antes de que se acerque a mí me levanto del asiento y salgo corriendo a la puerta.

Mi amigo me alcanza y me abraza, sabe bien de que huyo, de quien huyo.

No pude evitar que una lágrima me traicionara y saliera corriendo de mis ojos.

Mi amigo sabe tan poco del primero que no creo que entienda bien por qué lloro, pero sabe bien que cualquier cosa que el último haga me lastima, porque sé que está continuando con su vida.

Y yo apenas y estoy en proceso.

“Yo te voy a ayudar” me dijo mi amigo.

Y su protección me inundó.

Espero que éste proceso pase rápido porque siento que me derrumbo cuando lo veo.

Por lo menos ya puedo verlo, antes me dolía siquiera el verlo, ahora he dado un paso más, ya puedo verlo, entre dolorosas miradas, pero al fin puedo verlo.

Tan parecido, al primero, tan parecido.

Un beso en la mejilla por parte de mi amigo y me deja ir. Sabe bien que lloraré por la noche pero también sabe que iré a refugiarme con él por la mañana y entonces podrá ayudarme como lo prometió.

Espero con ansias la mañana, entre sollozos y lágrimas.

Tan parecidos, que sorprende, tan parecidos, que parece patético, tan parecidos, que duele.

sábado, febrero 07, 2009

Traición

Destilado por: Patodizath en 7:44:00 a. m. 0 brindis

Traición

Amarga palabra

Siempre resultaba que las traicionadas eran mis amigas, mis amigos, mis conocidos.

Ahora me tocó a mí.

Es extraño, porque es algo nuevo.

Tengo mucho miedo de esto que estoy sintiendo, por que duele demasiado.

Jamás me había dolido tanto algo, ni siquiera cuando el bisturí me atravesó hace un par de años, ni siquiera cuando caí de las escaleras de mi casa.

Nada es comparable con esto, y duele, duele demasiado.

Pensé que no era importante y mírenme, estoy sentada sola viendo por la venta un árbol que se está secando, una naranja que está demasiado madura y golpeada como para poder comerla, un ave con un ala lastimada y un pedazo de cielo nublado. Terrible descripción de mi vida.

Porque siempre imaginé que mi vida sería como un frondoso árbol, como un fruto que está en su punto exacto de maduración, como una ave que vuela sin ninguna dificultad, como un cielo azul, o verde.

Pero ahora entiendo que el sueño, que mi castillo de cristal, que mi mundo verde pistache, que mi burbuja multicolor, es simplemente un pedazo de vida mal hecho.

Y hoy más que nunca es cuando entiendo a mucha gente, porque entiendo el dolor que han sentido.

Terminó el sueño.

Desperté a la cruda realidad.

La verdadera vida tocó hoy a mi puerta.

 

 

Borde Etílico Template by Ipietoon Blogger Template | Gadget Review