lunes, mayo 11, 2009

Calor Sofocante

Destilado por: Patodizath en 6:27:00 a. m. 1 brindis

Después de tres días de estar sentada esperando que la inspiración llegue, me relajo y comienzo a escribir.

Si voy a esperar, esperaré sentada.

A lo lejos oscila una palmera, que no sé porqué la sembraron ahí si el agua escasea.

El ventilador que tengo directo hacia mi está zumbando.

El calor es sofocante.

No importa si estás con cero movimiento, simplemente sudas.

Odio sudar.

No me gusta para nada.

Creo que si hay algo que  me parece asqueroso, es el sudor.

Aunque es una seña de trabajo, de esfuerzo.

Pero por el momento es una simple semblanza de los cuarenta grados a los que hoy estamos.

En Cd. Valles amanecíamos a cuarenta, estábamos a cincuenta en el día y cuando por fin anochecía, volvíamos a estar a cuarenta.

Lindo calor apabullante.

No puedo ir siquiera por algún dulce a la tienda que está a tres casas de la mía porque regreso escurriendo.

Cuando me meto a bañar es peor. Más tarde en deshacerme del sudor que en volver a estar llena de él.

Mi único refugio es el más caluroso.

En éstos momentos es cuando de verdad deseo vivir en el polo norte o que por lo menos un viento de aquellos rumbos no invada.

Estoy desesperándome.

¡Si no llega la inspiración volveré a hablar del clima!

 

Volví a Perderme en una Nube

Destilado por: Patodizath en 6:26:00 a. m. 1 brindis

Volví a perderme en una nube, pensando y pensando.

¿Qué pensaba?

Buena pregunta.

No lo recuerdo.

Es difícil descifrar aquello cuando no ponía atención a mis pensamientos

Tal vez pensaba en lo que haría de comer.

O en lo que haría para sobrevivir en la escuela

O en mis papás a doscientos cincuenta kilómetros lejos de mí

O en mi hermana desempleada

O en mi hermano atosigado por la escuela

O en mi Cuco, acalorado en Valles

Muchas cosas, muchos quienes.

Me mecía en un sillón mientras pensaba en tanto.

El viento me golpeaba en la cara y yo deseaba que no terminara.

Después de divagar por mi mente regresé a éste mundo y me preocupé por lo poco que había avanzado en mis libros.

Las tareas, los trabajos, los encargos, los dibujos, los periódicos.

Si quería algo en qué pensar, ahí  había una gran lista.

Pero lo eché todo a la bolsa de los pendientes y me recargué en el sillón de nuevo

¿A qué hora había dejado de mecerme?

Miré al cielo y lo hice de nuevo.

Volví a perderme en una nube, pensando y pensando.

 

Los Jinetes del Apocalipsis

Destilado por: Patodizath en 6:20:00 a. m. 1 brindis
No hay clases, se suspendieron por que nos invade la influenza

Prendí la televisión.

El canal de las caricaturas estaba siendo bombardeado con reportes especiales.

Otro muerto en el país.

Cinco minutos después en los noticieros agregaban a una mujer a la lista de desaparecidos.

Encontraron a una quinceañera colgada de una de las vigas de su casa.

El sida invade el país

Muere un actor por sobredosis.

Demasiado para mí.

Apago el aparato y me dirijo al radio

Buena música por dos horas.

Pero el mediodía llega y es tiempo de las noticias.

Aquel político sufrió un atentado.

Amenaza de bomba en el congreso anual de la ONU

La influenza carcome nuestras vidas.

Corto de tajo aquella transmisión y me planto en el escritorio de la computadora.

La prendo y ni siquiera miro los encabezados en la parte derecha del monitor.

Prefiero perderme en la inmensidad de mis documentos.

Releer lo que he escrito

Corregir mis libros.

Hacer cualquier cosa para que no me ataquen los jinetes del apocalipsis:

La crisis

La Influenza

El calentamiento Global

A los que quien sabe qué se les puede unir más adelante.

Están esperando formar un ejército.

Pobre país que se discrimina ante el mundo.

Gente ignorante que no sabe lo que es la influenza.

Es en estos momentos cuando más necesitamos comprensión, es cuando a los países se les ocurre discriminarnos.

La llaman la influenza mexicana, sin saber que se originó en EUA

La llaman la influenza mortal, sin saber que tiene cura

La llaman la influenza de los puercos, sin saber que al consumir cerdo no se ponen en riesgo.

Es la simple ignorancia la que habla cuando nos discriminan.

Y es por eso, que se contagian.

Prefieren poner en cuarentena a los mexicanos sin darse cuenta de que tal vez los que se infectan no somos nosotros.

Que pongan en cuarentena a los suyos.

Nosotros nos pusimos una vacuna.

Los que no la tienen se preocupan por ellos y se cuidan.

No están infectados, no tienen el virus.

¿Pero qué le vamos a hacer?

Si no nos dejan hablar.

Si nos aíslan de los demás

Cuando se habla de desastres, ¿Cuál país es el que más apoya?

¿Quién manda soldados a ayudar?

¿Quién manda comida?

¿Quién manda expertos?

¿Quién?

México.

Es claro que no se puede contar con los países o con los extranjeros que se limitan a aprovechar mientras se pueda.

Los pocos sensatos que quedan no son escuchados en sus países.

Es tiempo de que México sea egoísta.

Es tiempo de que México, sólo piense en él.

Cuando las catástrofes ocurran, apoyaremos, como siempre.

Cuando los temblores se den, nosotros ayudaremos, como siempre.

Cuando la pena, la lástima, la conciencia, la ayuda sea requerida, ahí estaremos, como siempre.

Sólo para demostrar que no somos iguales.

Que en momentos difíciles, no damos la espalda.

¡Indignación!

Pobre de mí cuando el siguiente jinete del apocalipsis llegue.

Las ideas me volverán a bombardear y tendré que ser fuerte para no dejar que se salgan, como ahora.

Me voy, tengo hambre.

Apago la computadora y salgo de aquí.

Sin ver los encabezados que muestran la discriminación hacia México, hoy, como ayer.

Me voy, sabiendo bien, que mis comentarios no son tomados en cuenta.

 

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