sábado, noviembre 06, 2010

Memorias olvidadas de Emilia-Capítulo 1

Destilado por: Patodizath en 11:55:00 p. m.

Emilia era una persona que caía bien. Regularmente era cuestionada por su familia acerca de las amistades que cargaba.

Algunos emos, otros rockstars, pintores, dos electricistas y un pequeño niño adorable de ojos azules que vendía periódico fuera de su edificio.

Siempre preguntaban: “¿De dónde lo conoces?” “¿Cómo te hiciste su amiga?”

Y ella, con lo despistada que era, no podía recordar cómo lo había conocido.

Pero había alguien de quien recordaba todo. El primer momento, la primer mirada, el primer roce, la primer sonrisa…

Y debía aceptarlo, era extraño, pero le gustaba

Emilia conoció a Bruno en su preparatoria.

Se topó con él en las escaleras, el mismo día que él buscaba los baños.

No hizo falta mucho para que Emilia se perdiera en esos ojos de miel que tenía aquél desconocido que vagaba por los pasillos.

Lo miró y un poco embobada se acercó:

-“¿Necesitas algo?”- le dijo tímidamente.

-“No encuentro el baño”-

-“Debes dar vuelta en el pasillo del fondo…”- un par de instrucciones y el chico dejó descansar esfínteres.

Los grupos eran pequeños, por lo que la dirección decidió juntar dos grupos y hacerlos uno. Así serían sólo seis grupos.

Cuando se enteró de cuál grupo se fusionaría con el suyo no se inmutó, pero al ver aparecer a Bruno por la puerta, su corazón dio un vuelco. Ahora serían compañeros.

No tiene bien claro cómo es que su banco se movió unos lugares hacia el centro, donde él se sentaba, pero lo que sí tiene bien claro es que después de un mes de estudiar, platicar y caminar juntos por la plaza que estaba frente a la preparatoria, ella estaba hipnotizada y anclada al lunar que tenía en su mejilla.

Pero como siempre, el destino no le estaba jugando limpio.

-“…y es que ayer que fui por mi novia no pude sacar las copias de Español…”- parloteó él mientras atravesaban la plaza hacia la parada del bus.

El comentario le dio vueltas en la cabeza un par de minutos antes de pararse en seco y preguntar: -“¿Tienes novia?”-

Con el ceño arrugado él contestó con la cabeza de manera afirmativa. Todo el tiempo creyó que Emilia se había dado cuenta de que tenía novia.

-“Ah”-

No dijo nada más durante el recorrido, no hizo otro ademán que el necesario para que se detuviera el camión y se pudiera subir, no dirigió mirada de despedida como siempre lo hacía.

Bruno tenía novia y eso no le permitió pensar en otra cosa por el resto de la tarde.

Lo mejor sería no decir nada sobre el gusto que había nacido dentro de ella, lo mejor sería conformarse con ser su amiga…

 

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