Cuando llegó a la primera de las cafeterías no vio rastro de Zacarías por lo que se dirigió a la otra y ahí lo encontró rodeado de sus amigos como siempre.
-Oye, vamos a la biblioteca- murmuró después de los saludos de rigor.
-Claro, pero tenemos que terminar lo de Rubí- indicó
-Sí, de eso se trata-
-¿Emilia está ya en la biblioteca?- preguntó inocentemente
-Mmm-
Zacarías observó a su amigo, sabía que estaba ocurriendo algo porque siempre, siempre estaba acompañado de Emilia pero ahora se encontraba solo. Iban ya un par de días que se comportaba extraño y tal vez era tiempo de pedir explicaciones.
Antes de entrar a la biblioteca tenían que aclarar esto.
-Bruno espera-
-Para qué, entremos a la biblioteca-
-No-
-Sí-
No dijo nada más simplemente detuvo a su amigo del brazo y lo obligó a girarse sobre sí mismo.
-¿Qué te pasa?, ¿Por qué te comportas así?-
-¿Así cómo?- dijo mientras se soltaba del agarre de su amigo
-Así, piedra, no pareces tú, siento como si estuvieras enojado conmigo, ¿hice algo para que te molestaras?-
-No-
-¿Entonces?-
-¿Entonces qué?-
-Bruno… dime que te molesta-
-…-
Pasaron unos momentos y sólo el silencio reinaba ahí, hasta que Bruno tomó una gran bocanada de aire y habló.
-Emilia ya no nos ayudará con lo de Rubí-
La mandíbula de Zac cayó pronunciadamente y su estupefacción no pasó desapercibida para Bruno.
-Pero ¿por qué? ¿No le gustaron las ideas? ¿Le dije algo que la molestó? ¿Por qué?- parloteó
-No nada de eso, es que tiene otras ocupaciones y no puede desperdiciar su tiempo en estas cosas sin importancia-
-Pero si ella siempre te ayuda, siempre deja de hacer cosas por ti, siempre has sido su preocupación, más allá de todo ¿Y ahora resulta que no te quiere ayudar? ¿Qué le hiciste?-
Zacarías siguió hablando pero Bruno no pensaba en otra cosa más que en lo que su amigo acababa de decir, lo estaba pensando, estaba reflexionando todo lo que había dicho, ¿en realidad Emilia siempre había hecho todo eso por él? Una duda comenzó a gestarse, ¿y si Emilia lo quería? ¿Y si Emi, su mejor amiga estaba enamorada de él?
Sabía bien que le estaba pasando algo con ella, pero no sabía qué le pasaba a Emilia con él, en el tiempo que llevaba de conocerla jamás había tocado el tema de “los chicos” con ella. Que idiota al pensar que no le gustaba nadie, que no podía gustarle nadie, pero ahora, que Zacarías estaba interesado en ella comenzó a notar que efectivamente, Emilia era una chica, una muchacha linda que lo entendía, incluso más que su novia, que siempre dedicaba su tiempo para él y que por supuesto lo apoyaba en todo lo que hacía. Pero, siempre estuvo seguro de que Emilia estaría disponible para sus necesidades y saber que estaba en riesgo de que Zacarías acaparara la atención de su amiga no era algo deseable, no quería que Zac se le acercara, no quería que nadie se le acercara, no.
¡Maldita sea! Pensó, sabía entonces que estaba enamorado de ella, pero ¿y Rubí?, no. ¿Qué? No. La respuesta vino a su mente tan pronto que no pudo ni siquiera dudar de que era verdad, no estaba enamorado de su novia, sino de Emilia, aquello era todo un épico caso y ahora su amigo, quien hacía un par de semanas le había dicho que gustaba de Emilia lo miraba extrañado de que su amigo, Bruno, estuviera perplejo y haciendo conjeturas en su cabeza.
-Bruno… Bruno…- repitió el chico dibujante
-Zacarías ¿Te gusta Emilia?- preguntó de sopetón
-¿Qué?-
-¿Te gusta Emilia?- repitió lento
-No- aseguró y los ojos de Bruno se abrieron como platos- La quiero- y su mirada se ensombreció- Y sé que tú también, se te nota, y muy probablemente sea por eso que estás extraño conmigo ¿o me equivoco?-
Le sorprendió aquello pero encuadró los hombros y lo enfrentó
-Sí, y no quiero que te le acerques, no quiero que la veas, no quiero que tengas contacto con Emilia-
Zacarías no se lo esperaba, pensó que su amigo se haría del rogar un poco más pero ahí estaba, como todo un hombre celoso prohibiéndole ver a la chica que la noche anterior acababa de pintar en su cuarto.
-¿Y Rubí?- murmuró
-No estaré más con ella- dijo seguro- No te le acerques a Emilia-
-Eso lo decide ella, no tú- declaró y con la misma fuerza que había detenido a su amigo para hablar se dio la vuelta y caminó dejando a Bruno (no sabía si llamarlo amigo) parado frente a la puerta de la biblioteca, con el ceño arrugado y pensando en cómo terminaría con Rubí a una semana de cumplir ocho meses de noviazgo ficticio…

0 brindis:
Publicar un comentario